El Instituto Internacional Bravo
Murillo piensa que el desarrollo de capacidades del
directivo, y la revisión de actitudes y valores,
han de ser realizados a través de un descubrimiento
personal. El método del caso es ideal para
lograrlo.
En el IIBM, la enseñanza
por el método del caso consiste en dialogar
metódicamente sobre hechos, posibilidades,
problemas y actitudes humanas en la empresa, con
la finalidad de tomar mejores decisiones.
Este diálogo se encauza en
procesos de análisis y síntesis, sin
los cuales las decisiones que se tomen no tendrían
garantías de efectividad.
El método del caso no se
utiliza como un simple ejemplo o ilustración
de una situación empresarial. Constituye un
medio real y eficaz en el que el participante se
adentra para asumir personalmente el protagonismo
de las decisiones.
Las decisiones empresariales encierran
siempre un riesgo del que el directivo debe ser conciente
y estar dispuesto a asumir, sin poner en peligro
innecesario el presente y el futuro de su empresa.
Saber alcanzar este punto de equilibrio
requiere una ponderación de todos los factores
de riesgo y de las oportunidades de negocio.
El contraste de pareceres con los
demás participantes que permite la forma de
utilizar el método del caso contribuye a que
este proceso sea más sólido y eficaz
y, por tanto, que las decisiones que se toman sean
rápidas y mejores.
La filosofía del método
del caso concede el espacio necesario para la aplicación
de las técnicas, herramientas y modelos de
la dirección de empresas de hoy.
La mejora del directivo se consigue
mediante el desarrollo de sus capacidades personales,
además de las técnicas concretas que
pueda llegar a conocer a lo largo del Programa.
Plan de Trabajo
Al inicio de cada Programa, los participantes se organizan en equipos de trabajo
de ocho a diez personas, con las que compartirán su experiencia de manera
más intensa durante el desarrollo del Programa. El objetivo de estos
equipos es permitir la preparación en grupo de los casos, antes de la
sesión general.
Cada participante debe estudiar previamente el caso: esto supone un tiempo
de dedicación personal. Luego, en las reuniones de grupo reducido, contrasta
sus conclusiones con las de los otros miembros de su equipo: se encuentran
así puntos de vista y experiencias muy distintas, como corresponde a
la variedad de procedencias y formación de los participantes.
Finalmente, tiene lugar la sesión general, dirigida por un profesor
que cuida que la discusión de los problemas, de las soluciones propuestas
y de las consecuencias de su puesta en práctica, se lleve con orden
y rigor metodológico.
En la sesión general, cada uno ratifica o modifica su punto de vista
acerca de las diversas etapas de la resolución del caso. Al examen y
discusión de los casos se une el estudio de documentación científica
complementaria.
De este modo, el proceso pedagógico va mejorando la capacidad de los
participantes para la solución de los más variados problemas
con que se encuentran las distintas organizaciones.
El contraste de juicios y de perspectivas les ayuda a observar con atención,
a razonar con rigor y a ser realistas en las decisiones.